El PSPV estrena el estilo duro de hacer oposición

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Varios dirigentes socialistas elevan el tono de sus críticas a cuenta del caso Gürtel o de las trabas al nombramiento de Leire Pajín como senadora.

J. G. G./F. A. A. VALENCIA ­
Día de fuego cruzado. Al día siguiente de que el secretario general de los socialistas ordenó fuego a discreción contra todos los puntos débiles del enemigo popular, hasta tres dirigentes de la ejecutiva o diputados de primera línea y máxima confianza de Alarte salieron en tromba para responder con extrema dureza a actuaciones del PP. El primero en salir a la palestra fue el portavoz del grupo socialista en las Corts, Ángel Luna. El síndic calificó ayer a la presidenta de la Cámara autonómica, Milagrosa Martínez, de actuar como una «criminal sin coartada» al usar la estrategia de convertir la víctima, los socialistas, según Luna, en culpable del bloqueo del PP al nombramiento de la secretaria de organización del PSOE, Leire Pajín, como senadora territorial por la Comunitat.
Horas después, la secretaria de organización del PSPV, Elena Martín, calificó al número dos del PP, Ricardo Costa, de «botarate» por su intención de reunirse con el líder del PP en el País Vasco, Antonio Basagoiti, quien, según dijo, «en el mejor de los casos, rechazará recibirle por su imputación en un caso de corrupción». «El susto que sufrió hace unos meses tras un accidente de coche se quedará en una mera anécdota cuando se dé de bruces con la realidad y se enfrente a lo que piensa la mayoría de miembros de su partido: que él y el presidente de la Generalitat, Francisco Camps, como el tesorero del PP, Luis Bárcenas, deben dimitir», se despachó.
La dirigente socialista avisó sobre la posibilidad de que Basagoiti «sea menos permisivo y la experiencia en el País Vasco de este alborotador político sea tan breve como la vida de su lujoso Infiniti». Quien tampoco se mordió la lengua fue el diputado en el Congreso Josep Santamaría. Éste recomendó al «imputado y presunto delincuente» Ricardo Costa que «estaría mejor callado un ratito largo», después de que el popular haya descalificado a la alcaldesa de Quart y secretaria provincial del PSPV en Valencia, Carmen Martínez. Santamaría sugirió al «amiguito íntimo» de El Bigotes que abandone la estrategia del ventilador, ya que «son objetos peligrosos con los que se pueden enganchar corbatas y trajes». El diputado aseguró que a Costa «lo ha tenido que colocar su familia en política dada su inutilidad». El ex alcalde de Xirivella dijo que el popular «se desnudaba en probadores para que le tomaran medidas los integrantes de una cuadrilla de ladrones a los que entregaba el dinero de los valencianos para que lo evadieran a paraísos fiscales». A su juicio, «la carrera del señor Costa está estrellada, como su coche de lujo, y no se remontará a base de calumniar a políticos honrados a los que él no les llega ni a la suela del zapato, ni a la rueda del Infiniti».«Avergonzaría hasta al mismísimo Correa», zanjó.

Reprocha el uso del accidente
La respuesta no tardó en llegar en forma de comunicado. El vicesecretario de política autonómica y local del PP, César Augusto Asencio, acusó al PSPV de «pasar todas las líneas de la decencia política» y «recurrir al camorrismo político y al ataque personal» ante «la falta de ideas y el futuro más que incierto de su proyecto». «Utilizar un accidente de coche que podía haber sido una auténtica desgracia para hacer política, es lo más bajo y rastrero que han hecho los socialistas en muchos meses», subrayó. Costa preguntó a Luna si «los insultos» contra Milagrosa Martínez «forman parte de la estrategia que ha ordenado el secretario general del PSPV, Jorge Alarte, a su grupo parlamentario». «No sabemos si las cosas que dice son por iniciativa propia o por orden de Alarte; Luna se ha convertido en el dóberman de Pajín».
Tras la reunión con el líder socialista, los diputados se van a emplear a fondo. La próximo semana está previsto que la dirección del grupo se reúna con cada los integrantes de cada comisión parlamentaria para evaluar qué han hecho, que queda por hacer y plantear iniciativas de cara al futuro. Aunque en este «examen» alguno puede quedar en evidencia, la intención de las reuniones es coordinarse para acentuar la presión sobre un presidente del Consell imputado y con medio millón de parados a sus espaldas.

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